Comer en Cádiz es uno de los grandes placeres de cualquier viaje al sur. Producto del mar excepcional, recetas sencillas y siglos de mestizaje cultural dan como resultado una cocina sabrosa y honesta. Estos son los imprescindibles.
El rey: el pescaíto frito
La fritura gaditana es una institución: boquerones, puntillitas, cazón en adobo, acedías… pescado fresco rebozado en harina y frito en su punto exacto. Lo encontrarás en freidurías de toda la vida y en los puestos del mercado.
Las joyas del mar
- Tortillitas de camarones: finas, crujientes y adictivas.
- Atún rojo de almadraba: capturado de forma tradicional en Barbate, Zahara y Conil; en primavera se celebra el *ronqueo* del atún.
- Erizos y ortiguillas: para los más atrevidos, puro sabor a mar.
- Langostinos de Sanlúcar: pequeños y sabrosísimos.
De la huerta y la sierra
El interior aporta carnes de la sierra, quesos payoyos de Grazalema y dulces conventuales como los de Medina Sidonia. El chicharrón y la chacina completan la despensa gaditana.
Los vinos
No se entiende la mesa gaditana sin el Marco de Jerez: una manzanilla de Sanlúcar o un fino bien frío acompañan a la perfección el pescaíto. Para el postre, un Pedro Ximénez dulce.
Dónde comer bien
- Freidurías y bares de barrio: auténticos y económicos.
- Mercado Central de Cádiz: para comer de pie picando de varios puestos.
- Pueblos costeros como Zahara o Conil para el mejor atún.
Un consejo
Pide lo de temporada y déjate aconsejar por los locales. En Cádiz, lo más sencillo suele ser lo más memorable.
Después de tanto disfrute, una caminata por la playa o por los pueblos blancos te dejará como nuevo.
