Cádiz es una ciudad para perderse: un casco antiguo abrazado por el mar, calles estrechas que huelen a salitre y una luz que lo cambia todo. En un fin de semana da tiempo a enamorarse. Este es un itinerario para exprimirla.
Día 1: el corazón histórico
Empieza por la Catedral de Cádiz y sube a su torre para una primera panorámica. Piérdete después por el barrio del Pópulo, el más antiguo, y llega hasta el Teatro Romano. Al mediodía, tapas en el Mercado Central, uno de los mejores de España para comer pescado y marisco.
Por la tarde, sube a la Torre Tavira y su cámara oscura, que proyecta la ciudad en directo, y termina viendo el atardecer en La Caleta, entre los castillos de San Sebastián y Santa Catalina.
Día 2: barrios con alma y mar
Dedica la mañana al barrio de La Viña, cuna del Carnaval, y a pasear por la Alameda Apodaca y el Parque Genovés, frente al Atlántico. Visita el Gran Teatro Falla, templo del Carnaval gaditano.
Reserva la tarde para la playa urbana de la Victoria o para un paseo por las murallas y las Puertas de Tierra, que separan el Cádiz histórico del moderno.
Dónde y qué comer
- Pescaíto frito y tortillitas de camarones en La Viña.
- Erizos y ortiguillas en temporada.
- Una copa de manzanilla o fino bien fría.
Consejos
- Cádiz se recorre a pie: deja el coche aparcado.
- Evita el calor del mediodía en verano y aprovecha las horas de luz suave.
- Si puedes, ven en Carnaval: la ciudad se transforma por completo.
Con dos días te llevarás la esencia, pero Cádiz engancha. Amplía la escapada con las playas de la provincia y los pueblos blancos del interior.
